lunes, 8 de octubre de 2012

¡Tru-la-lá!


¡Gran Desfile Gran! Mientras, yo, en mi disfraz de alquitrán...

Bailo con desgano descendiendo hacia el vacío
donde resbalan insólitas versiones
de todo lo que dicen que pudo ser mío
los disfrazados de la calle Admoniciones.

¡Ahí van los carnavales de fementidos sermones!

Cayendo la comparsa se me hizo ruido,
hasta ser eco del absurdo que me ha seguido
para ofrecerme en la caída sin final
el solaz de un amante circunstancial.

¡Y yo con mi permanente licencia carnal!

De pronto, versos de apatía aparente
enfrentan furiosos tanta inmensidad
nada ahí abajo ven y no miran hacia arriba
para acomodar los ojos a la oscuridad.

¡Mis enormes pupilas crecieron así!

Por un bache de la calle desaparecí,
disfrazando el tropezón –se sabe de qué.
¡Tru-la-lá! No hagan llorar al pomo por mí,
soy negramente feliz y no regresaré.


No hay comentarios:

Publicar un comentario